Maria Antonia Fernández podría haber sido
una mujer cualquiera, de un pueblo manchego cualquiera y con las ambiciones de
cualquiera, sin embargo ella había nacido con todas esas posibilidades menos la
de ser como cualquiera, ella sería Sarita Montiel, una mujer trasgresora y
atrevida, capaz de proponerse lo imposible y conseguirlo. No se conformaba con
la normalidad establecida ella iba un paso más allá, eso fue lo que siempre me
apasionó. Cuando la veía fumarse un puro siempre me preguntaba que hacía de
este cigarro diferente en manos de mujer, sólo ella era capaz de llevarlo entre
sus dedos con verdadera normalidad y es que ella era inusualmente anormal. Cuando
el universo de Hollywood se nos parecía algo irreal ella lo pateaba de arriba
abajo y de abajo arriba. Amores de cartel y de película fueron en ella moneda corriente.
Ha sido una mujer sin pelos en la lengua, sin miedos y vergüenzas, hizo la vida
que deseó y nos mostró siempre la dignidad y el respeto de ser mujer, jamás se
calló lo que pensaba, fue muy amiga de sus amigos y leal a sus amores. María
Antonia, te echaremos de menos, nos faltará tu vitalidad, tu descaro, tu
sinceridad, nos dejas un poco indefensas porque aquí abajo, aún se necesitan
personas de tu carácter y entrega. Te admiré siempre sobre todo cuando te veía
disfrutar de los puros que fumabas. Ahora vuelves a rodearte de algunos de tus hombres muy amados y eso me produce también
envidia, me conformaré con pedirte que le des un beso de mi parte, a mi adorado
Gary Cooper. No te olvidaremos queridísima Sarita Montiel.
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